Por Elio Villaseñor G.
Director General de Iniciativa Ciudadana para
la Promoción de la Cultura del Diálogo, A.C.
“La esperanza es poder ver que hay luz a pesar de toda la oscuridad.”
— Desmond Tutu
Cuidar: una tarea que sostiene la vida
El pasado 26 de mayo, el Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad la Ley del Sistema Público de Cuidados, una iniciativa presentada por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina.
Durante la presentación de la propuesta, la mandataria expresó una idea que resume el espíritu de esta ley:
“Cuidar no es un deber privado ni un destino natural femenino, sino una responsabilidad social compartida.”
Esta afirmación reconoce una realidad que viven miles de personas todos los días. El cuidado está presente en múltiples ámbitos de la vida y abarca la atención de niñas y niños, personas adultas mayores, personas con discapacidad, personas enfermas o en proceso de recuperación, así como el acompañamiento emocional y el apoyo cotidiano dentro de los hogares.
Aunque muchas veces estas tareas permanecen invisibles, sostienen la vida de nuestras familias y comunidades.
Las juventudes también cuidan
Para muchas y muchos jóvenes, el cuidado forma parte de su vida diaria. Sin embargo, esta responsabilidad suele recaer principalmente en las mujeres jóvenes, quienes enfrentan grandes dificultades para combinar el cuidado con sus estudios, el trabajo o sus proyectos personales. En muchos casos, incluso se ven obligadas a abandonar la escuela.
De acuerdo con un estudio reciente de Oxfam México:
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Casi 8 de cada 10 jóvenes que no estudian ni trabajan son mujeres.
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El 95% de ellas realiza trabajo de cuidados no remunerado.
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En la Ciudad de México, el 96% de las mujeres jóvenes que no estudian ni trabajan se dedica principalmente a tareas de cuidado.
La realidad de los cuidados también refleja una importante desigualdad entre mujeres y hombres. Según la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC 2022), el 75.1% de las personas cuidadoras son mujeres y el 24.9% son hombres.
Además, las mujeres cuidadoras principales dedican en promedio 38.9 horas semanales al cuidado, mientras que los hombres destinan 30.6 horas.
Detrás de estas cifras existen historias concretas de jóvenes que posponen sus estudios, reducen sus oportunidades laborales o limitan su participación social para atender las necesidades de otras personas.
Por ello, la aprobación de esta ley representa un paso importante para reconocer el cuidado como un derecho y una responsabilidad colectiva.
Escuchar para construir una mejor ley
Un aspecto valioso de esta iniciativa es que no fue construida únicamente desde los escritorios gubernamentales.
Su elaboración fue resultado de un proceso de escucha y participación en el que intervinieron personas cuidadoras, personas que requieren cuidados, organizaciones sociales, instituciones académicas y especialistas en la materia.
La Ley del Sistema Público de Cuidados nace así del reconocimiento de las experiencias, necesidades y propuestas de quienes viven diariamente esta realidad.
Una oportunidad para transformar el futuro
Para las juventudes, esta legislación abre la posibilidad de construir una ciudad más igualitaria, donde estudiar, trabajar, participar en la comunidad y cuidar a otras personas no sean responsabilidades que recaigan en una sola persona, sino compromisos compartidos entre las familias, las comunidades, las empresas y las instituciones públicas.
Sin embargo, la aprobación de la ley es apenas el inicio del camino.
El verdadero desafío comienza ahora
Ahora viene la etapa más importante: su implementación. Será necesario asegurar presupuestos suficientes, mecanismos efectivos de participación ciudadana, transparencia, rendición de cuentas y una coordinación permanente entre gobierno, organizaciones sociales, instituciones académicas y ciudadanía.
El desafío consiste en convertir esta ley en una herramienta viva que transforme la vida cotidiana de las personas.
Necesitamos crear espacios de coordinación y sumar esfuerzos para que el derecho al cuidado deje de ser una aspiración y se convierta en una realidad para quienes más lo necesitan.
Las grandes transformaciones comienzan cuando dejamos de ver los cuidados como una carga individual y los asumimos como una responsabilidad colectiva. Esa es la invitación que hoy nos hace esta nueva ley.
Para las y los jóvenes, esta legislación representa una ventana de oportunidad para ejercer plenamente sus derechos, continuar sus estudios, desarrollar sus proyectos de vida y, al mismo tiempo, acompañar a quienes requieren cuidados sin tener que renunciar a sus propias oportunidades.
El futuro también se cuida
La Ley del Sistema Público de Cuidados será verdaderamente exitosa cuando las juventudes, las organizaciones sociales, las comunidades y las autoridades trabajemos juntas y juntos para hacerla realidad.
Solo así construiremos una ciudad donde cuidar y ser cuidado sea un derecho garantizado, una expresión de dignidad humana y una responsabilidad compartida entre toda la sociedad.
Porque cuidar también es construir futuro. Cuando una sociedad comparte la responsabilidad de los cuidados, abre más oportunidades para que las y los jóvenes estudien, participen, trabajen y construyan el proyecto de su vida.
Que esta ley sea una invitación para construir una ciudad donde cuidar y ser cuidado sea un derecho. Porque cuidar también es construir un futuro con más igualdad, oportunidades y esperanza para todas y todos.
Que esta ley sea una invitación para construir una ciudad donde cuidar y ser cuidado sea un derecho. Porque cuidar también es construir un futuro con más igualdad, oportunidades y esperanza para todas y todos.