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El poder de la narrativa colectiva como motor de cambio social

Autor:

María Fernanda Sánchez Mendoza
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Mi nombre es María Fernanda Sánchez Mendoza, tengo 24 años y resido en Santa Catarina Yecahuizotl en Tláhuac, CDMX. Actualmente curso el tercer semestre en Humanidades y Narrativas Multimedia en la UNRC. Me dedico desde hace 8 años a la ilustración digital y tradicional, soy tatuadora y activista. Mi trabajo explora el color, la fantasía y la emoción para representar distintas realidades. Desde un enfoque humanista, me interesa la creación de narrativas comunitarias, con énfasis en los derechos de las mujeres y el acompañamiento. Trabajo desde un pensamiento latinoamericano, usando el arte como herramienta para comunicar y generar impacto social.

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de JuventudES:

Por María Fernanda Sánchez Mendoza
Grupo Asesor de Jóvenes (GAJ) GOYN CDMX

Me llamo María Fernanda, pero firmo mis obras bajo el nombre de “Hokku”, actualmente estoy cursando el tercer semestre en Humanidades y Narrativas Multimedia, en la UNRC. Desde muy pequeña siempre estuve en contacto con la creación audiovisual gracias a mi papá, quien era video productor. A los 12 años crecí aprendiendo a editar video, audio y a tomar fotos. Sin embargo, nunca me creía capaz de ejercer en esta área.

En el año 2021 atravesé una situación emocional complicada que “retrasó” mi entrada a la universidad, por lo que mi única opción en ese momento era trabajar, pero no de lo que sabía cómo es la video producción y la ilustración. Estaba rodeada de la idea de que mis conocimientos valían menos por no tener un título que los sustentara, y así fue como me dediqué a otros trabajos que no fueran de esa área.

Hasta el año 2025 cuando ingresé a la UNRC, fue ahí donde realmente sentí que podía ejercer estos conocimientos libremente y sobre todo ya tendría un título institucional que los respaldara. Pero tristemente después de un año puedo decir que hay talentos que no salen del aula; se quedan como una calificación u olvidados en una carpeta de “tareas”. Es entonces donde en esa búsqueda por dar voz a todas esas ideas y talentos que no necesitan un permiso de exclusividad para mostrarse al público, fue como Voces y Agentes llegó a mí y mis amistades de la universidad para colaborar en la creación de contenido.

La encomienda era muy clara, más que una campaña publicitaria, tenía la visión de llegar a más jóvenes que como yo, han sido alcanzados por un sistema que siempre demanda títulos y certificaciones, que pide permiso para ser visto o que las oportunidades son escasas para quienes nos tenemos que acoplar a los horarios y precios de la ciudad. A lo largo de la campaña las reuniones de trabajo no eran de traje y de tono burocrático, el trabajo en colectivo junto a mis amistades: Ana, Mar y Jari, hacían que este proceso tuviera cuatro matices diferentes y con ello una perspectiva más rica en ideas.

Me atrevo a decir que cada reunión fue mi parte favorita del proceso creativo, fuera en una cafetería, un parque, el salón de clases, para nosotres no había límite, cualquier zona que nos propusiéramos podía ser nuestra oficina y un lugar donde nuestras ideas podían fluir sin filtros.

La dinámica inicial era cuestionarnos a nosotres mismes qué era lo que nos gusta consumir en redes sociales y con ello hacer contenido donde las otras personas puedan visualizar su vida a través de ello. De ahí surgió la sección Hablar Desde la Barria, como una necesidad de apropiarse del programa de Voces y Agentes al integrar las terminologías del proyecto (jóvenes oportunidad, periferia, incidencia, etc.) con definiciones que lxs jóvenes puedan comprender con mayor facilidad al relacionarlas con el léxico del entorno que habitan, porque ¿Cuántas veces hemos entrado a convocatorias sin saber exactamente el propósito del proyecto por tantas terminologías incomprensibles?

Los días de grabación junto al Grupo Asesor de Jóvenes (GAJ) de GOYN eran también un salón de clases, nadie era un profesional en el área, éramos un equipo que nos dábamos ánimos cuando alguien tardaba más en sus tomas, donde eran bienvenidas nuevas ideas y si alguien quería aprender a grabar o tomar fotos estaba la disposición de enseñarle. Esos días no solo me llevaba el contenido para editar, sino también un aprendizaje nuevo al trabajar con un equipo tan diverso en contextos, personalidades y técnicas.

El rol que desempeñé, además de la creación de guiones, fue también la edición de videos. Ahí caí en cuenta que gran parte de lo que había aprendido sobre edición no había sido en un aula, fueron años de prueba y error donde editaba videos para mí misma a modo de preservar mis recuerdos y no por cumplir con tareas de la universidad. Fue muy shockeante pensar que estuve tanto tiempo sin hacerlo por esperar un papel que me diera un permiso para “editar profesionalmente” contenido. Tanto que me atreví a grabar y editar el video Acompáñenme a un día trabajando para Voces y Agentes, que solo está publicado en las redes de nuestra colectiva universitaria Las del Umbral.

La creación de ese video, además de ser un proyecto experimental, lo hice pensando en que fuera una ventana donde el público sepa que somos jóvenes quienes crean las narrativas y que disfrutan del proceso creativo, más que una campaña que solo ve números en vez de personas con contextos sociales muy diversos y complejos.

Trabajando con el GAJ de GOYN y Plataforma JuventudES para la campaña de Voces y Agentes, la brecha entre organización social y colectiva universitaria se disolvió para así conformar un solo colectivo. Al igual que nuestra lluvia de ideas al momento de planificar contenido los debates eran infinitos, hacíamos un espacio donde nos sentíamos escuchadxs y con ello crear contenido desde una postura ideológica y política en conjunto nos demostraba que todes somos jóvenes oportunidad, por lo que no fue nada difícil sentirnos ajenos en la realización de la campaña, como consecuencia, no habían publicaciones creadas desde las exigencias del algoritmo, compartíamos en esos espacios virtuales historias de jóvenes que hablan desde lo que han transitado.

Habitar los espacios digitales también implica una responsabilidad enorme al portar una narrativa poderosa como es un llamado a la acción. Desafortunadamente puede ser considerado únicamente como un acto con fines publicitarios, sin embargo, el llamado a la acción no debe de quedarse en una búsqueda de intereses individuales. Actualmente, y me atrevo a decir, el trabajar en colectividad es un acto de resistencia, donde el intercambio de saberes, crear desde un sentido de conciencia social, empático y humano nos brindó una respuesta del público altamente positiva, no solo vimos el crecimiento en número de seguidores en redes sociales, vimos a personas llegar a un espacio en el que se puedan proyectar a que es posible encontrar un entorno donde su persona y sus ideas pueden ser vistas y valoradas.

Con esta campaña no solo puse a prueba mis conocimientos, también el demostrarme que las exigencias de un contexto social donde me privaban de experiencias como trabajar en colectividad había perforado tanto mi pensamiento, visualizando la video producción como un negocio y no como un portavoz poderoso que pudiera ayudar a más jóvenes en la misma situación en la que me encontraba antes de entrar a la universidad.

Esto es un llamado a colaborar con amistades o conocides, a compartir ideas, conocimientos y perder el miedo de crear por pensar que no están a un nivel profesional por no poseer los recursos o el equipo necesario. El simple hecho de crear por gusto puede traer una experiencia que un título o una certificación no pueden otorgar, y sobre todo el documentar el progreso es de lo más satisfactorio de ver años después ¿Quién nos ha hecho creer que toda creación tiene que ser monetizable?

No me queda más que agradecer infinitamente a mi colectiva Las del Umbral (Ana, Mar y Jari) y al GAJ de GOYN (Mich, Kent, Litziry, Santi, Verito y Abraham) y al equipo de Plataforma JuventudES por motivar nuestras ideas y enriquecerlas en cada reunión.

Es plataforma digital libre y accesible que sirve como una herramienta de información y colaboración entre las juventudes y las instituciones para la empleabilidad en la CDMX

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