By Elio Villaseñor G.
Director General of Citizen Initiative
for the Promotion of a Culture of Dialogue, AC
“Cuando todos levantamos la voz,
la ciudad escucha y cambia con nosotros.
— inspirado en Inti-Illimani
Una historia de participación
La Ciudad de México siempre ha sido un territorio de participación y transformación. Desde las luchas estudiantiles y sindicales, pasando por la solidaridad que emergió tras los sismos de 1985 y 2017, hasta la consulta ciudadana de 1993 que abrió paso a la elección democrática del jefe de gobierno.
Hoy, ese mismo espíritu sigue latiendo. Se expresa en los foros y consultas del Plan General de Desarrollo 2025-2045 (CDMX), espacios que buscan escuchar a todas las voces, pero especialmente a las juventudes, que representan más del 26 % de la población.
Porque la ciudad no solo se habita: también se construye. Y las y los jóvenes están al centro de esa construcción.
Juventud con voz, ideas y acción
From the Red Global Opportunity Youth Network (GOYN) en la Ciudad de México, surge una propuesta clara: “Jóvenes Oportunidad: Educación y Trabajo Digno”.
No es solo un documento. Es una agenda construida desde la experiencia, las necesidades reales y la visión de futuro de miles de jóvenes que quieren oportunidades, pero también dignidad.
10 compromisos para cambiar el rumbo
Las juventudes no solo participan: proponen. Estos son los compromisos que marcan la ruta:
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Educación que sí conecte con el trabajo: formación útil, práctica y con experiencias remuneradas.
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Fin a la precariedad laboral: empleos con salario justo, seguridad social y derechos.
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Un verdadero puente escuela-trabajo: programas que realmente faciliten la transición al empleo.
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Impulso al emprendimiento juvenil: más apoyo y financiamiento para proyectos y cooperativas.
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Sistema de cuidados: reconocer, redistribuir y apoyar el trabajo de cuidados.
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Igualdad y diversidad: oportunidades reales para mujeres jóvenes y juventudes LGBT+.
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Inclusión sin barreras: acceso para jóvenes migrantes e indígenas.
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Trabajo digno para jóvenes con discapacidad: condiciones adecuadas y formación pertinente.
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Economía verde y digital: empleos en sectores sostenibles y tecnológicos.
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Participación permanente: jóvenes involucrados en la toma de decisiones y el seguimiento de políticas públicas.
Hacia una ciudad con futuro
Estas propuestas no solo reflejan ideas: reflejan energía, creatividad y compromiso. Son la prueba de que las juventudes no están esperando su turno, ya están tomando su lugar.
Incorporarlas al Plan General de Desarrollo no es solo una buena decisión: es una apuesta por una ciudad más justa, incluyente y sostenible.
Porque cuando las juventudes participan, la ciudad cambia.
Y cuando la ciudad cambia, se abre la posibilidad de una vida digna para todas y todos.