Por Arely Guarneros Contreras
Grupo Asesor de Jóvenes (GAJ) GOYN – CDMX
El viernes 20 de febrero, en el Parque Cri Cri, ubicado dentro del Circuito de Cuidados “Elena Poniatowska”, entre las 10:30 y las 14:00 horas, ocurrió uno de los eventos más laboriosos pero enriquecedores en los que he participado. Pues la Red Global de Jóvenes Oportunidad (GOYN), junto con su Grupo Asesor de Jóvenes (del cual formó parte), se encargó de organizar el foro de consulta: “Foro jóvenes oportunidad: El futuro de la educación y el trabajo digno en la CDMX”.
Este artículo tiene como propósito narrar este evento desde mi experiencia en la mesa de trabajo de educación, pretendiendo retratar las voces de los jóvenes que participaron en la mesa y reflexionar sobre sus aportaciones.
Todo empezó desde el equipo coordinador de GOYN, quienes vieron en la organización de un foro de consulta, para el Plan General de Desarrollo 2025–2045, la oportunidad de escuchar las voces jóvenes de la CDMX, junto con sus necesidades, para que estas fueran tomadas en cuenta en la elaboración del documento.
El equipo de GOYN, incluyendo al Grupo Asesor de Jóvenes (GAJ), estuvo cerca de un mes organizando el evento: desde el lugar, la fecha, invitados, apoyos de movilidad, entre otros aspectos. Hasta el último día el equipo trabajó para realizar un foro que cumpliera su propósito de escuchar y atender las necesidades de los jóvenes oportunidad.
El evento comenzó con los registros de las y los asistentes, mientras una banda tocaba al fondo. Después de esto, integrantes del GAJ, del equipo coordinador GOYN y representantes de dependencias gubernamentales compartieron, desde sus perspectivas, la importancia del foro. Posteriormente, pudimos ir a las mesas de trabajo, donde junto con mis compañeros del GAJ pude conocer a los jóvenes que conformarían esta mesa.
Distintas voces integraban la mesa de educación: algunas con opiniones firmes y directas, personalidades tímidas pero que en papel podían expresar mejor sus ideas, otras con experiencias en la docencia; en conjunto, le daban a la mesa una variedad de perspectivas que ayudaba a enriquecer el análisis sobre la educación en la Ciudad de México.
Siendo honesta, no intervine demasiado en las interacciones al inicio, permití que mis compañeros pudieran moderar el diálogo. Sin embargo, escuchar a todos (sin intervenir) me permitió ayudar a recopilar las ideas más adelante, y por consiguiente ahora escribir este artículo.
El formato que todas las mesas siguieron fue del “árbol de problemas”, en el que identificamos problemáticas, sus causas y soluciones. En la mesa de educación escuchábamos diferentes opiniones para el mismo problema, que en un inicio podría percibirse como un debate de ideas, pero que en realidad eran enfoques distintos de la misma realidad.
Por ejemplo, al hablar de la deserción escolar, algunos jóvenes percibían que era más probable seguir estudiando a partir del apoyo familiar, mientras que del otro lado lo veían como una respuesta en la que los jóvenes dejaban de percibir un valor en la educación formal, lo que los lleva a abandonar sus estudios. Ciertamente, ambos son puntos de vista válidos que reflejan la misma falta de acceso a la educación en Jóvenes Oportunidad. Por un lado, existen condiciones económicas y laborales que pueden obligar a depender del apoyo familiar para continuar estudiando; por otro, también influye la percepción de que, aunque la educación puede mejorar las oportunidades laborales, no garantiza mejores condiciones de vida. Esto puede llevar a que algunos jóvenes consideren más viable incorporarse al trabajo, incluso en la informalidad. El mismo joven puede encontrarse en ambas situaciones, y escuchar estos aportes nos ayudan a entender que hay más de una causa para el mismo problema, para así mejorar nuestra comprensión de los obstáculos que tienen los jóvenes para seguir estudiando.
En la mesa pudimos mejorar esta comprensión cuando conocimos a cuatro jóvenes que trabajaban para la alcaldía de Iztapalapa, en su sistema de residuos. Aquí el ambiente cambió totalmente: lo que era una consulta para conocer opiniones sobre la problemática en general, se volvió en una conversación más personal. Dejamos de preguntarnos por todos los jóvenes y solo nos centramos en conocer a los que nos acompañaban en la mesa, con sus deseos, las razones por las que no pudieron seguir estudiando, ¿qué los haría volver a la escuela?, ¿en qué podíamos ayudarlos nosotros?; reconociendo que, como se pretende definir en el término “jóvenes oportunidad”, son jóvenes que enfrentan barreras estructurales, pero con su resiliencia y la oportunidad de una inclusión (en este caso) en el ámbito educativo pueden mejorar su vida y aportar a la sociedad.
Encontramos distintas historias: uno de ellos dejó sus estudios porqué su familia no le permitió seguir y tuvo que trabajar, nos contó que volvería a la escuela si le ayudarán económicamente; uno más nos contó que le gustaría ser chef y le compartimos sobre el programa de Gastromotiva y que podía tener una formación para ser auxiliar de cocina sin costo. En conjunto se podía percibir que ellos estaban dispuestos a retomar su educación, pero que se veían limitados porque percibían que no tenían la oportunidad (ya sea porque no tenían el apoyo de su familia, el apoyo económico, etc.).
El término de estas mesas se dio cuando se presentó a los demás, incluyendo al equipo de la alcaldía Iztapalapa, las conclusiones de estas. Para terminar, se dio un cierre al evento y terminamos por recoger todas las cosas del lugar.
Este foro me ha permitido reflexionar con las nuevas experiencias y personas que conocí. Para empezar, he de reconocer que por más que duremos un mes planeando algo, en el momento de la ejecución existirán imprevistos, y aun así, el trabajo realizado conserva su valor.
Ya específicamente dentro de la mesa de trabajo, creo importante seguir investigando sobre a quiénes y cómo afectan ciertas problemáticas, seguir buscando soluciones, hablando del tema, pero sobre todo dar continuidad. He pensado varias veces: ¿qué pasó con esos jóvenes que conocimos? Y actualmente no puedo saber, pero en la suposición en el que nada haya pasado, en el que no hayan recibido ninguna guía o ayuda tras nuestra conversación, me preguntó si realmente les ha servido de algo. Creo que parte de atender estas problemáticas implica: hablar de ellas constantemente, pero dar seguimiento a cómo evoluciona; proponer soluciones, pero también dar retroalimentación y mejora constante; informar a los jóvenes sobre las soluciones que proponemos, y saber si realmente las ocuparan, o hacer foros de consulta para conocer las necesidades de la gente, pero de manera constante.
También es importante reconocer que en torno a la educación y los jóvenes hay distintos factores que influyen; entender que, como seres biopsicosociales, no solo somos “alumnos”, que tu situación familiar, de salud, socioeconómica influye en tu educación, y que este tipo de consultas nos permite conocer más factores de los que conocíamos y ampliar nuestras perspectivas, para mejorar las resoluciones.
Tras lo observado en la mesa de trabajo se puede concluir que sí existe un interés en la educación, aun así, creo relevante seguir fomentando a que este interés continúe creciendo de manera colectiva, en los habitantes de la Ciudad de México. Con el interés de más personas se puede ampliar el conocimiento sobre causas, mejorar las soluciones y entender la implementación de estas como una responsabilidad colectiva.
En definitiva, el foro cumplió su cometido, y ahora las ideas de esos jóvenes podrán tomarse en cuenta para planear el futuro de la educación en su ciudad; y a mí, personalmente, también me dejó aprendizajes que usaré más adelante.