Por: Witney I. Bowie Patron
Miembro del Grupo Asesor de Jóvenes
GOYN Barranquilla
A eso del 2020 cuando escuchaba la palabra ‘emprendimiento’, tenía tantas ideas, pero todas me llevaban a relacionarlo con grandes empresarios, riqueza y éxito, lo llegué a ver como algo de difícil acceso; en ese momento no dimensionaba que esa palabra podía ser más de lo que imaginaba e incluso de lo que conocía.
En los últimos años el concepto de ‘emprendimiento’ ha tomado gran fuerza, siendo tema de interés en conversaciones tanto públicas como privadas, pero para mí, parece que fue ayer que lo escuché por primera vez de manera formal en la primera clase de mi carrera de Administración de Empresas.
Puede sonar un poco irónico decir que en ese momento no tenía claro el concepto, sabiendo que estaba escogiendo una carrera donde ese es un foco, sin embargo, en ese momento no imaginaba que esa palabra que parecía ser tan simple de explicar en clase llegaría a ser un motor de transformación en diferentes ámbitos, pero principalmente, un motor de transformación social.
Sumergirse en el mundo del emprendimiento no es tan fácil como parece, no podemos hablar de algo que aún no entendemos. Me tomó mucho tiempo entender el arte de emprender y cómo este ejercicio estaba presente en la vida del ser humano desde sus inicios con modalidades como el trueque, es decir, que es una modalidad intrínseca a nuestra naturaleza porque siempre hemos sentido la necesidad de generar nuevas oportunidades.
Me guío mucho del pensamiento de lo cambiante e innovador que puede llegar a ser el ser humano, estas características nos han permitido avanzar en modalidades que van desde el comercio antiguo, hasta lo que conocemos en la actualidad. A pesar de lo anterior, el concepto no fue tan claro para muchos y considero que ni siquiera para mí que he tratado de estudiarlo por mucho tiempo, es que precisamente el cambio y las ganas de no quedarnos en un solo punto nos permite seguir conociendo cosas acerca del ejercicio de emprender; he tenido la oportunidad de leer y apropiarme de diferentes conceptos, no obstante, existe uno en específico que considero que nos ayuda a construir una percepción clara muy relacionada con lo que podemos observar en la actualidad.
Peter Drucker, en mis palabras puedo decir que fue un ser humano con una capacidad extraordinaria de transformar; creía en las oportunidades, en el aprendizaje continuo y sobre todo, en la humanidad. Él sabía que el ser humano tenía un gran potencial, por eso sus pensamientos se centraban en que era este, el activo más valioso de cualquier organización. Drucker fue clave para la construcción de muchos conceptos acerca de la administración y uno de ellos es el emprendimiento; según su percepción establecida en 1985, el emprendimiento es una herramienta, sí, como de construcción, porque es justo esta actividad la que nos permite construir oportunidades donde tal vez creemos que no existen. Peter Drucker nos compartió que el emprendimiento era más que la creación de empresas, es un proceso donde el ser humano es capaz de generar cambios, combinaciones únicas que por supuesto, le otorgan un beneficio.
Durante los últimos años he llegado a la conclusión de que tenemos dos formas de entender el ejercicio de emprender: investigando y conociéndolo. Esta última ha sido mi favorita e indudablemente, la que ha sido capaz de enseñarme a ver esta actividad más allá de la generación de ingresos, sino cómo un motor transformador de realidades, iniciando en primera instancia, por mi realidad, la que vivo día a día en mi ciudad.
Soy orgullosamente Barranquillera de nacimiento, de esos rinconcitos de Colombia donde sientes felicidad infinita, donde la alegría hace parte de cada persona, donde el cielo es de los más despejados y soleados que vas a conocer. Soy fiel creyente de esa frase “Barranquilla, quien no te conoce te sueña y quien te conoce no te olvida”, aquí nací y he crecido y ha sido precisamente este lugar el que me ha permitido aprender todos los días más. No podía hablar de emprendimiento en el mundo o a nivel general si no sabía cómo explicar cómo este se daba en mi ciudad, es por ello, que durante los últimos años me centré mucho en conocer y reconocer la importancia de ese concepto que en su momento parecía ser el más simple de entender de mi carrera.
En Barranquilla, también conocida como la Puerta de Oro de Colombia, confirmé que el emprendimiento no es solo generar dinero o tener tu propia empresa; aquí emprender es sinónimo de resistencia, es transformar. Para el 2021, 5 años atrás, según el DANE, más del 30% de la población de la ciudad y su área metropolitana consumía menos de 3 comidas diarias; la pobreza seguía afectando a la ciudad y los índices crecían, a pesar de los continuos intentos por la superación de este fenómeno multicausal. La pobreza específicamente en nuestro contexto geográfico puede verse como un factor limitante del desarrollo de aspectos económicos, políticos o sociales y por supuesto, condicionante de consecuencias como violencia, hurto, desnutrición y demás.
Este fenómeno puede ser un impulso para generar recursos propios mediante el emprender, por lo que durante los últimos años he podido conocer historias donde el emprendimiento que nace en un barrio vulnerable, en una casa o en un colegio no es solo un negocio que genera dinero, es una oportunidad de transformación social.
Más allá de las cifras que se pueden generar, detrás de ellas hay una persona, hay una oportunidad y hay una historia. En la ciudad hay una gran cantidad de casos de éxito, tuve la oportunidad de, en algún momento, conocer la de Alejandro Rodríguez; él inició vendiendo empanadas en la calle y hoy es dueño de ´La Garosa´, un lugar donde sientes ese sabor de la costa en cada producto. Se han caracterizado por la venta de buñuelos rellenos, un milo con un sabor único y fritos típicos de la ciudad, estoy segura de que el Alejandro de 17 años que empezó con una receta de empanadas, no pensó que años después tendría una franquicia que llevaría por diferentes rincones de la ciudad y así, siendo referente de reactivación económica y social, generando más de 50 empleos.
Asimismo, tuve la oportunidad de conocer a Osmairys Ramos y entrevistarla; es una chica que vio una oportunidad de negocio en la ciudad, que desde el inicio sabía que quería generar impacto y hoy, resalta la belleza de la mujer colombiana con sus diademas hechas a mano y por mujeres, resaltando así su talento para crear piezas únicas, las cuales te acompañan a momentos de tu vida diaria como ir al trabajo, hasta momentos inolvidables como tu boda.
Aunque parezca que todo termina aquí, no es así; este ejercicio lo he vivido más de cerca en una comunidad vulnerable conocida como Isla Salamanca la cual junto con la ONG ‘Techo Colombia’ realizamos una feria llamada “Sabores del Río”, la cual permite dar a conocer esos emprendimientos que aportan valor y son creados base en oportunidades.
En muchos sectores de la ciudad el empleo formal no siempre es una opción inmediata y ante la necesidad, el emprendimiento sí puede serlo y es ahí donde observamos que cuando alguien logra crecer bajo ese contexto que es vulnerable, se rompe una narrativa y nos confirma que el origen de las cosas no determina el destino de estas.
Siempre he pensado que en esta parte de Colombia hay una chispa, hay ganas y sobre todo pasión; somos ese tipo de población que busca oportunidad donde tal vez no las haya (o eso pareciera). En Barranquilla el verdadero impacto ocurre cuando una madre cabeza de hogar transforma su hogar en una cocina productiva, cuando un grupo comunitario organiza ferias para visibilizar talento, aquí no solo vemos al emprendimiento como sinónimo de riqueza, lo podemos ver como una transformación social tangible.
Hoy día puedo decir que los jóvenes ya no solo buscan empleo, buscan impacto y lo menciono como una joven que busca conseguirlo día a día. He podido observar a universidades, colectivos y programas que impulsan espacios donde el emprender se vuelve un liderazgo social; esto lo podemos ver en iniciativas como ‘Emprende Así’ de GOYN Barranquilla, ‘Emprende Mujer’ de Grupo Argos, los programas de formación y de inversión de otras empresas, de la alcaldía y de la gobernación.
Esto de emprender dejó de ser un simple ejercicio, hoy día la ciudad se enfoca en empoderar a comunidades vulnerables, mujeres, hombres y jóvenes; en los últimos años se han construido programas que le aportan esa semilla al árbol de la transformación, tales como ‘Mujeres de Villa San Pablo’, un proyecto de 60 mujeres que se creó para fortalecer unidades productivas e impulsar así el desarrollo económico; también gracias a la Triple A y a la Fundación Santo Domingo 50 mujeres recicladoras iniciaron sus propios negocios, mejorando así su calidad de vida.
Hoy, en 2026, el emprendimiento no es solo lo podemos relacionar con el ámbito comercial, también es una actividad que genera un gran impacto social, mediante empleos, mejorando la calidad de vida y aportando al crecimiento y desarrollo de la ciudad. Esta herramienta nos permite crear oportunidades donde solo parecía que había limitaciones. Cada idea de negocio, cada emprendimiento, cada corazón y cada persona con ganas de salir adelante no solo generará en su momento una fuente de ingresos, es una semilla de transformación de realidades.
Como joven líder con sueños y con ganas de comerme el mundo, he aprendido que la transformación social no siempre empieza con grandes cambios o recursos. Como seres humanos no dimensionamos que esto empieza con algo más simple como lo es el creer en nuestro potencial.
Todo me ha llevado a confirmar que no solo las ideas y oportunidades son el motor del cambio, realmente somos nosotros mismos los que nos encargamos de convertir nuestros sueños en oportunidades para crecer y para que otros crezcan a nuestro lado.
Indiscutiblemente el emprendimiento cambia y ha cambiado muchas vidas, pero cuando este nace desde el propósito, desde el sentir, es capaz de transformar comunidades enteras. Con esta herramienta no solo estamos creando una empresa, creamos oportunidades, generamos crecimiento, construimos identidad y principalmente, transformamos realidades.
Bibliografía
https://ecosistemala.cl/ejemplo-1-2/
https://www.fundacionwwbcolombia.org/fundacion-en-medios-post/el-emprendimiento-como-motor-de-desarrollo-historias-de-exito-de-la-fundacion-wwb-colombia/
https://eventos.uam.es/80082/detail/el-emprendimiento-social-un-motor-de-transformacion-social.html
https://zonacero.com/generales/barranquilla-ciudad-de-innovacion-vistazo-la-transformacion-del-adn-economico-y
https://files01.core.ac.uk/download/pdf/188641305.pdf#:~:text=Seg%C3%BAn%20Drucker%20(1985)%2C%20el%20emprendimiento%20es%20%E2%80%9Cel,que%20se%20ha%20hecho%20ya%20otras%20veces.
https://www.redalyc.org/pdf/4762/476248849007.pdf#:~:text=El%20conocimiento%2C%20dec%C3%ADa%20Drucker%2C%20se%20ha%20convertido,bruto%20de%20la%20econom%C3%ADa%20mundial%20(Wikipedia%2C%202008).
https://www.bbva.com/es/innovacion/como-llegar-a-ser-un-emprendedor-de-alto-impacto/
https://www.eltiempo.com/colombia/barranquilla/alejandro-rodriguez-de-vendedor-de-empanadas-a-propietario-de-panaderias-692006
https://www.grupoargos.com/noticias/20-emprendimientos-de-mujeres-en-barranquilla-inician-proceso-de-formacion-para-impulsar-sus-negocios-en-el-marco-del-programa-emprender-mujer/
https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/pobreza-monetaria/pobreza-monetaria-2021
https://barranquilla.gov.co/gerencia-de-desarrollo-social/nuestros-proyectos#:~:text=Ecorazón,alimentaria%20de%20las%20poblaciones%20vulnerables.
https://fondomujer.gov.co/mujeres-emprendedoras-del-caribe-llevan-su-sabor-cultura-y-sostenibilidad-a-sabor-barranquilla-2025/#:~:text=Finalmente%2C%20Negocios%20Verdes%20del%20Atlántico,experiencias%20ecoturísticas%20y%20educación%20ambiental.