Por Litziri Hernández Gutiérrez
Grupo Asesor de Jóvenes (GAJ) GOYN – CDMX
Mi nombre es Litziri Hernández Gutiérrez y actualmente formo parte del Grupo Asesor de Jóvenes de GOYN en México. En el marco del Foro Jóvenes Oportunidad: Futuro del trabajo digno y la educación en la Ciudad de México, se generó un espacio de diálogo plural y participativo enfocado en visibilizar las principales barreras estructurales que enfrentan las, les y los jóvenes para acceder a oportunidades educativas y laborales dignas.
Este foro no solo permitió compartir experiencias, sino también construir propuestas colectivas desde distintas realidades. A través de mesas de trabajo temáticas, se abordaron ejes fundamentales como la educación, el futuro del trabajo, la justicia laboral y, particularmente, el autoempleo y el emprendimiento, tema central de la Mesa 4, la cual tuve el gusto de mediar.
El autoempleo y el emprendimiento representan una alternativa real para muchas juventudes que han sido excluidas de los sistemas tradicionales de empleo, ‘Jóvenes Oportunidad’. Sin embargo, esta vía no está exenta de desafíos estructurales que limitan su desarrollo, sostenibilidad y dignificación. Durante la mesa, se identificaron cuatro ejes clave que requieren atención urgente: formalización, profesionalización, dignificación y escalabilidad.
Uno de los principales retos que enfrentan las y los jóvenes emprendedores es la formalización de sus negocios. Procesos como el registro ante el SAT, el acceso a la seguridad social y el cumplimiento de obligaciones fiscales suelen ser percibidos como complejos, burocráticos y poco accesibles. Esto provoca que muchos emprendimientos operen en la informalidad, lo que limita su crecimiento y acceso a beneficios institucionales. Es fundamental simplificar estos procesos, generar acompañamiento accesible y construir esquemas flexibles que incentiven la formalidad sin castigar a quienes inician.
Otro aspecto crítico es la profesionalización. Existe una clara brecha en el acceso a educación financiera, capacitación empresarial y programas de incubación. La mayoría de las y los jóvenes oportunidad emprenden desde la necesidad, sin contar con herramientas técnicas para la gestión, planeación o escalamiento de sus proyectos. Por ello, es indispensable fortalecer la oferta de formación accesible, pertinente y contextualizada, que permita desarrollar habilidades clave para la sostenibilidad de los negocios.
La dignificación del emprendimiento también emergió como un punto central. A menudo, el autoempleo es visto como una opción de menor valor frente al empleo formal, invisibilizando el impacto económico y social que generan las y los emprendedores. Es necesario reconocer que emprender no solo implica generar ingresos propios, sino también crear empleos, dinamizar economías locales y fomentar la innovación. Cambiar esta narrativa es clave para posicionar el emprendimiento como una vía legítima de desarrollo profesional.
Finalmente, la escalabilidad y sostenibilidad de los emprendimientos representan un desafío estructural. Muchos proyectos logran iniciar, pero pocos consiguen mantenerse o crecer en el tiempo. Esto se debe, en gran medida, a la falta de acceso a financiamiento, redes de apoyo, mentorías y programas de fortalecimiento empresarial. Es crucial diseñar políticas públicas y estrategias que acompañen a las juventudes más allá del arranque, brindando herramientas para consolidar y expandir sus negocios.
En conclusión, el autoempleo y el emprendimiento son piezas fundamentales en la construcción de un futuro del trabajo más inclusivo y digno para las, les y los Jóvenes Oportunidad en México. Sin embargo, para que estas alternativas sean verdaderamente viables, es necesario abordar de manera integral los retos identificados. Escuchar las voces de las juventudes, como se hizo en este foro, es el primer paso para construir soluciones efectivas y sostenibles.
El Foro Jóvenes Oportunidad dejó claro que las y los jóvenes oportunidad no solo enfrentan problemáticas, sino que también generan propuestas. Apostar por el emprendimiento juvenil implica reconocer su potencial transformador y generar las condiciones necesarias para que ninguna persona joven tenga que elegir entre la precariedad y sus sueños.