Por Dayron David Escorcia Atencio
Youth Advisory Group (YAG)
GOYN Barranquilla Barranquilla-Colombia
Hace aproximadamente 33 años, Gabriela Mistral mencionó que “la humanidad es aún una familia dispersa”. A pesar de que el tiempo ha pasado y las visiones de la cooperación regional han encontrado nuevos enfoques, esta afirmación sigue más vigente que nunca, lo cual de manera directa invita a una reflexión sobre los motivos que siguen dificultando la integración efectiva en especial en los países latinoamericanos donde son más las cosas que nos hacen semejantes, que aquellas que nos distancian.
Desde el año 2024 tuve la fortuna de poder interactuar con personas de otros países latinoamericanos y aunque debo aceptar que mi visión era altamente individualista y altiva en términos de integración, esto comenzó a cambiar drásticamente.
Pero ¿qué fue lo que me llevó a replantearme ese pensamiento? justamente el descubrir que las realidades que vivo diariamente como joven colombiano, eran casi iguales a las que afrontan mis pares en países como México y Brasil, desde entonces pude evidenciar el cómo nació en mí el interés por comprender otros contextos, no desde la búsqueda de beneficios individuales, sino desde la comprensión genuina de su esencia mediante el entendimiento de sus preocupaciones, cultura, aprendizajes y sueños, ya que desde mi juicio estos son los principales puntos para aproximarse de manera efectiva al núcleo de cualquier país.
En la mayoría de las ocasiones cuando se busca “estudiar” a otro país desde una perspectiva externa, se recurre a marcos académicos políticos y económicos, aunque sean una ruta de aproximación confiable, esta solo muestra una sola cara de la moneda que muchas veces omite aquella que los índices y las cifras no visibilizan, las historias detrás de cada porcentaje.
En el instante que las voces cobran protagonismo se comprende aquello que no se percibe a simple vista, eso que va dentro de cada persona y que en lo colectivo le da forma a una identidad de país o comunidad.
En medio de ese relacionamiento con diversos actores del continente, pude descubrir una gran iniciativa que se preocupa por amplificar la voz de la juventud mediante publicaciones que no obliguen a censurar la esencia de lo que se quiere transmitir. El actor en cuestión es la YouthES Platform de Ciudad de México, la cual cuenta con un apartado exclusivo para los jóvenes llamado “Jóvenes por el mundo” donde todo aquel joven que tenga el deseo de exponer su punto de vista, sueños, experiencias, encuentra en la plataforma el escenario propicio para expresarse con total libertad.
Justamente soy uno de esos jóvenes que recibió la oportunidad de hacer una publicación y que con el tiempo descubrí el valor que tienen estos espacios para efectuar incidencia en diversos niveles, de manera gratuita y cobijado por un grupo de trabajo que de verdad acompaña y motiva.
Aunque muchas veces no se comprenda el valor de estos canales para la promoción de la integración regional, la realidad es otra ya que tal como lo ha expuesto James W. Carey la comunicación no se limita a la transmisión de información, sino que cumple una función cultural y comunitaria, ampliando la conversación entre grupos humanos y contribuyendo a una comprensión compartida que puede favorecer vínculos entre sociedades.
Siguiendo esta línea es evidente que la apertura de plataformas donde la información sea libre y sin juicios, amplía la visión de la realidad y brinda instrumentos para la integración, ya que derriba uno de los principales puntos de discrepancia a la hora de hallar consensos, como lo es la parcialidad de la información.
En aras de hacer efectivo ese propósito de integración regional, desde la comunidad de GOYN Barranquilla se ha construido un canal efectivo de colaboración entre los miembros del Grupo Asesor de Jóvenes y la YouthES Platform, de tal manera que se amplifique la voz de la juventud barranquillera y se facilite el acceso al contexto de la ciudad para todos los lectores de esta revista pionera en Latinoamérica, pero al mismo tiempo permitiendo que las experiencias de otros países tenga eco en Colombia.
Estos primeros pasos de colaboración entre Colombia y México demuestran que la integración regional es posible y que no necesita de grandes escenarios para funcionar, sino de un conjunto de pequeñas acciones que construyan los grandes cambios.
Esta acción colaborativa solo marca el inicio de futuras estrategias las cuales se descubrirán por sí solas mediante la identificación de las sinergias que surjan del intercambio de ideas y visiones, dejando que tal como funciona un ecosistema capaz de adaptarse de manera autónoma a los incentivos y estímulos que recibe, esta estrategia procura ser ese estímulo que labre el camino para una efectiva integración regional, aquella que tanto se ha soñado y que hasta el momento pocos han podido materializar.
¡Es tiempo de que los jóvenes demostremos que la integración regional si es algo viable y más simple de lo que muchos han hecho parecer!