- Member of -

Youth in the World:

Costeros, alegres, latinos y, lo más importante, jóvenes

Author:

Bryan Andres Martinez Martinez
Bryan Andres Martinez Martinez

About

Distinguished student of Political Science and Government at the Universidad del Norte, interested in governance and public administration. Political scientist, leader, and young Barranquilla native. Member of the youth advisory group of GOYN Barranquilla, developing projects on entrepreneurship, employment, and education.

Location:

Author Publications:

Share this post:

Author:

Bryan Andres Martinez Martinez
Bryan Andres Martinez Martinez

About

Distinguished student of Political Science and Government at the Universidad del Norte, interested in governance and public administration. Political scientist, leader, and young Barranquilla native. Member of the youth advisory group of GOYN Barranquilla, developing projects on entrepreneurship, employment, and education.

Location:

Author Publications:

Author networks:

Website:

Share this post:

Twitter
Facebook
WhatsApp
Telegram

Subscribe to the newsletter
of Youth:

Por Bryan Martínez

Miembro del Grupo Asesor de Jóvenes
GOYN Barranquilla

Febrero es un mes donde dos ciudades se unen aún más y tienen algo en común, aparte de todo lo que dice el título: es un evento que marca un antes y un después en estas ciudades. Esto es el carnaval. Río de Janeiro y Barranquilla son dos ciudades que están separadas por miles de kilómetros, un idioma, toda una cordillera de los Andes y una vasta selva amazónica. Sin embargo, a nuestras costas llega el mismo mar, la misma sazón y el mismo swing, resultado de las culturas africanas e indígenas que se asentaron en nuestras ciudades, y así mismo nuestra alegría y nuestra forma de luchar contra las desigualdades y los retos del día a día de nosotros los jóvenes.

En este artículo les voy a contar qué pasaría si una comunidad de jóvenes barranquilleros (GOYN Barranquilla), que busca conectarse con oportunidades, se conoce y se une con otra comunidad de jóvenes cariocas (Decola Cria). Y como decimos los latinos del Caribe: “vamo’ a darle”.

Toda esta historia empieza con un llamado global de los jóvenes que hacemos parte de la red global de GOYN. Este pequeño, y podemos llamarle carnaval anual de la juventud, se llama Global Convening, donde se encuentran jóvenes alegres, con energía, diversidad e ideas para construir esas oportunidades que todo joven necesita para poder tener una vida digna. Es decir, jóvenes que hacen parte de la red Global Opportunity Youth Network. Esta vez el llamado fue en São Paulo, Brasil. Como joven barranquillero, elegido junto a mi compañera Gleynis Berdugo, fue emocionante visitar aquel país famoso por la alegría, el folclor y su cultura. Y también, como buen amante del fútbol de mi región, vivir la pasión y la magia de su gente en las playas pegándole a la pelota. Pero este no es el punto de este artículo.

Al pisar el aeropuerto de São Paulo, después de horas de viaje, fue emocionante para un barranquillero que quiere conocer el mundo y cambiarlo. Me sorprendió la inmensidad de esta metrópoli, que al llegar de noche se veía desde la ventana del avión como un mar infinito lleno de luces, comparable con una noche estrellada. Y es desde acá donde, como jóvenes, radica la importancia de salir de nuestros barrios, de nuestros contextos y hasta de nuestros países, para comprender que no estamos solos en este mundo. Y segundo, que el problema es tan estructural y global que debemos entenderlo en su complejidad para poder hallar el alfil en medio del pajar que nos llevará a que un día los jóvenes vivan dignamente.

Llegar a un hotel de noche para dormir, lleno de curiosidad, debe ser una de las mejores experiencias del ser. Fueron tres días de grandes encuentros con hermanos y hermanas de Tanzania, Kenia y Sudáfrica, compartiendo en una lengua que no es materna ni para un colombiano ni para un keniata o un amigo de Tanzania. Sin embargo, a pesar del idioma, siempre he creído que el ser joven ya nos hace conectar y entendernos más de lo que creemos. Ver las similitudes en las formas en que comemos, nos expresamos y nos complementamos es espectacular. Así mismo fue con amigos de la India.

Sin embargo, hay un llamado más grande que el de ser joven global y que nos une: el de ser latinos. “¡Latinos, latinos!” fue un grito que resonó en los pasillos y salones de este pequeño carnaval. Creo que al menos uno de cada diez paulistas que estuvo en el centro debió escucharlo, porque de eso se trata ser latino y caribeño: bulloso, escandaloso y expresivo; sin embargo, siempre con la consigna de cambiar las cosas para los jóvenes disfrutando del proceso. Se establecieron conversaciones amenas sobre la salud mental, el sostenimiento de las iniciativas y el llamado a fortalecer el liderazgo en territorio como el primer eslabón, y el más importante, para cambiar ahora sí las cosas para los jóvenes.

Después de tres grandes días llegó la hora de ir a la segunda parada: la gran y famosa Río de Janeiro. Con grandes amistades hechas con nuestros hermanos cariocas y dejando atrás grandes amigos paulistas, llegamos con gran ilusión de conocer la famosa ciudad del Cristo Redentor, pero también con curiosidad y abiertos a conocer la verdadera Río, donde los jóvenes, a pesar de haber nacido y criado en esta ciudad, no conocen esos sectores turísticos que no siempre son de los cariocas, sino más de aquellos turistas con ganas de tener un trocito de la cultura brasileña.

Es aquí donde comprendemos que el progreso no se debe medir solo en hacer lugares turísticos para personas foráneas. El progreso está también en que aquellos jóvenes, hijos de su ciudad, puedan disfrutarla gracias a oportunidades de educación, empleo o emprendimiento. Porque las ciudades no nacieron de una atracción turística; nacieron de su gente, que en sus calles creó dinámicas, rutinas y saberes. Porque no todos conocen lo que es comerse una carimañola o, en su defecto en Río, una coxinha; o lo que es comerse una salchipapa en un barrio popular de Barranquilla o una buena picanha en Río. Es de ahí que surge el valor de una ciudad y su gente, y esto nace desde los jóvenes.

En datos, podemos ver que Brasil tenía más de 12 millones de jóvenes sin estudio o trabajo, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística. Esta situación se agudiza si eres, primero, negro y ,segundo, mujer: la tasa de desempleo es mayor en mujeres que en hombres. Esto se ve reflejado en ciudades como São Paulo, en las periferias, o en Río, con las favelas, o en el norte del país, donde los jóvenes cariocas tienen que enfrentar la desigualdad de oportunidades y la violencia criminal y estatal que marca la vida de muchos.

De acá es que conocemos y conectamos cómo, en una ciudad tan diversa, la cultura y la construcción de una red de actores y colectivos como lo que hace Decola Cria es disruptivo para sacar de sus contextos a los jóvenes. Y en esto aprendí con mis amigos cariocas un sentido de resistencia mediante la cultura.

La celebración del primer aniversario de Decola Cria fue el motivo que nos convocó a Río; sin embargo, la verdadera razón fue conocer qué hacía cada comunidad. Programas como Madres Chingonas en Ciudad de México, o cómo la Oficina de Juventud de Río de Janeiro apoyaba y articulaba estos colectivos, son casos que demuestran la importancia de reconocer a los pares y actuar con lo aprendido. Porque, como dice el dicho, “dos cabezas piensan mejor que una”. Y fue aquí cuando nuestros amigos conocieron nuestro programa de “Conexiones” en Barranquilla y hallamos cómo todos vemos la relevancia de lo territorial y del liderazgo para llevar las oportunidades.

Con esta consigna cultural y de territorio, estas dos comunidades se sentaron y, hoy en día, dejaron atrás las barreras del idioma y la distancia para pensarse un proyecto en común como hermanos.

Esto fue lo más importante de mi experiencia en Brasil. No fue conocer sus playas, el Maracaná o el Cristo Redentor, sino las amistades que se hacen en el camino y la motivación de construir un mejor mañana. En el mes de febrero, estas dos comunidades, gracias a la virtualidad, se pudieron reunir y conocerse para, con orgullo latino y de resistencia, construir una forma de romper las barreras estructurales y verse las caras para crear juntos también un gran carnaval de culturas. Porque hoy soy barranquillero, pero en Río conocí otra parte de mi ser que me hizo pensar que, en otra vida, fui carioca como mis hermanos de Decola Cria.

It is a free and accessible digital platform that serves as an information and collaboration tool between youth and institutions for employability in CDMX

More posts from Bryan Andres Martinez Martinez:

More posts from Bryan Andres Martinez Martinez: